Las crisis humanitarias en África, ¿razones suficientes para la Injerencia Humanitaria?
Daniela González Iza*

En los últimos años se han dado grandes crisis dentro de los Estados, especialmente, los africanos. Un reflejo de ello es la incapacidad por parte de éstos de promover una garantía a la protección de los derechos humanos. Es así como ocurren las crisis humanitarias, en las que hay violaciones masivas a estos principios.

Por lo general, estas situaciones ocurren en Estados donde hay mecanismos débiles para controlar conflictos internos, muchas veces desestructurados, en los que es difícil identificar a los grupos combatientes. Y, a pesar de que se trata de conflictos internos, se ha percibido un sentimiento de que existe derecho o, incluso, obligación por parte de la comunidad internacional a intervenir en estos asuntos, con el fin de garantizar la protección a los derechos humanos.

A continuación se señalarán, ante la nueva concepción de lo que implican los conflictos armados, las razones a favor y en contra de las tan debatidas "injerencias humanitarias".

La nueva concepción de conflictos armados.
Los conflictos armados tienen un nuevo significado hoy en día, ya que los que predominan son los
llamados conflictos desestructurados. La importancia de que sean conflictos desestructurados radica
en que el Estado ya no tiene la capacidad de proteger los derechos humanos. Según Jennifer M. Welsh,
el origen de la injerencia humanitaria deriva de un cambio en la comprensión de la soberanía. Ya no se habla de soberanía como autoridad -control no rivalizado sobre un territorio determinado-, sino de soberanía como responsabilidad -condicionada a la demostración de garantía para proteger los
derechos humanos.

Particularmente, en África, se ha descubierto que los conflictos que prevalecen han sido los desestructurados. Según James Mayall, África se encuentra en el debate de la injerencia humanitaria debido al incremento de conflictos (en 1996, 14 de 53 Estados africanos estaban en luchas); las resultantes crisis humanitarias derivadas del colapso de los Estados africanos (muchos de estos países son débiles, ya que el control de las instituciones estatales se ven como una ganancia ante una competencia en donde los riesgos son altos ya que los jugadores emplean métodos no válidos); así como por la ausencia entre los intereses de Occidente y las necesidades africanas.

Respecto a las crisis humanitarias que sufren los países africanos, hay que tomar en cuenta que una situación en la cual existe una violación masiva a los derechos humanos podría representar un signo de desestabilización a la seguridad regional, ya que éstas están relacionadas con el tráfico de armas, el incremento en el número de desplazados internos e, incluso de refugiados, que implica un incremento
en la migración. Por lo tanto, ante la violación masiva de derechos humanos y su significado, la injerencia humanitaria se prevé necesaria. El término "injerencia humanitaria" se refiere a la justificación de una intervención armada emprendida por razones humanitarias. Aunque habría que preguntarse sí realmente
es válida la injerencia humanitaria.

La Injerencia Humanitaria es válida
Los Estados consideran que, al haber una violación masiva de derechos humanos y la subsiguiente incapacidad de algún país para evitarla, existe la posibilidad de que, al encontrarse en el supuesto de
algún crimen internacional, cualquier miembro de la comunidad internacional pueda reclamar.
Actualmente, al hablar de injerencia humanitaria, se hace referencia ya no sólo al derecho de
intervenir, sino al deber de intervenir, en el sentido de que hay una obligación por parte de la
comunidad internacional de garantizar la protección al derecho internacional de los derechos humanos.

Al centrarnos en el tema del continente africano, "las relaciones exteriores de África se han moldeado por el legado del colonialismo y la Guerra Fría, así como las dominaciones por la imposición de condiciones económicas y políticas para la ayuda." Al ser muchos de los conflictos en África una cuestión de estructuras políticas post-coloniales, hay un cometido moral, reforzado por un sentimiento de la comunidad internacional de tratar de hacer algo al respecto. Simplemente, bastaría ver el continuo esfuerzo por parte de Francia o Gran Bretaña por justificar sus intervenciones bajo el auspicio del Consejo de Seguridad.

Además, mediante la injerencia humanitaria, se considera que sería posible la reducción del número de desplazados internos, pero sobretodo, de refugiados. Según la Acción para África del Sur y el Movimiento del Desarrollo Mundial, "los países ricos están preocupados por el incremento de la migración. Desde esta perspectiva se buscaría no la solución en sí de los problemas en África, sino una garantía de frenar los movimientos migratorios." Esto puede reflejarse en una menor voluntad por acoger a refugiados y personas que busquen asilo político.

La Injerencia Humanitaria no es válida
Se podría pensar que, a través del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, avalado por el capítulo VII que habla de la posibilidad del uso de la fuerza en caso de riesgo a la paz y seguridad internacionales, sería posible una intervención con fines humanitarios. Desgraciadamente, pareciera ser que no hay una práctica clara respecto a la injerencia humanitaria, ya que no siempre ha habido una medida avalada por parte del Consejo de Seguridad.

Al respecto hay varias cuestiones que se tienen que tomar en cuenta. En primer lugar, actualmente existe un debate sobre cómo debe llevarse a cabo la injerencia humanitaria -unilateralmente, multilateralmente bajo el mandato de las Naciones Unidas o de organizaciones regionales-, ya que podría haber una evaluación de los hechos por parte de ciertos Estados que se base en que cualquier miembro de la comunidad internacional puede reclamar ante la violación masiva de derechos humanos. Por lo tanto, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sería el que tendría que representar a la comunidad internacional, lo cual indicaría cierto consenso de cuando es viable intervenir y cuando no.

Ahora, tomando en cuenta que sea Naciones Unidas quien represente a la comunidad internacional, aún involucrando las resoluciones del Consejo de Seguridad, al invocar el capítulo VII, en realidad se interviene por considerar que la situación pone en peligro la paz y seguridad internacionales y no tanto porque sea una justificación suficiente la violación de derechos humanos. Es decir, todavía se tiene que actuar bajo el auspicio del capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas.

Una razón fundamental para dudar sobre la validez de la injerencia humanitaria es el sesgo en los casos que se consideran graves. Por lo general, hay intereses políticos detrás. De hecho, "se han tomado decisiones no sobre la base de una evaluación de la naturaleza e intensidad de las violaciones de derechos humanos, sino de la voluntad de los Estados individuales de proporcionar los recursos económicos y militares para una intervención. {…} Esto es peligroso por dos razones. Por una parte, muchas crisis ni siquiera se definen como catástrofes humanitarias porque ningún sujeto está dispuesto a intervenir o porque la intervención no es factible. Por otra parte, se corre el riesgo de conceder el estatuto de intervención humanitaria a cualquier acción militar, siempre que haya un Estado o una alianza militar dispuesto a realizarla. {…}. Hay casos en los que el Consejo de Seguridad ha declarado un estado de emergencia, pero nadie ha tomado ninguna medida para proporcionar ayuda a la población. En los años noventa, el caso más significativo fue la crisis de Ruanda de 1994."

Al hablar de conflictos de índole interna, habría que tomar en cuenta la contradicción entre los principios de no intervención y protección a los derechos humanos. Pero, al estar considerando que la situación puede poner en peligro la paz y la seguridad internacionales, el conflicto ya tendría un carácter internacional. Aún así, se necesitaría que el Estado al cual se va a intervenir accediera a ello o, incluso, que el mismo lo pidiera. Por ejemplo, en los casos de Ruanda y Sierra Leona hubo un consentimiento por parte del Estado huésped, lo cual no hubiera sido posible sin cierto grado de autorización y control por parte de Naciones Unidas. Por lo tanto, en términos legales la acción internacional se dio, relativamente, sin problemas. Por otro lado, en el caso de Somalia, no hubo tal consentimiento, a pesar de la autorización por parte del Consejo de Seguridad.

Conclusión
La injerencia humanitaria podría ser la respuesta por parte de los Estados que consideren una situación grave en cuanto a la violación masiva de derechos humanos. Pero, para poder reclamar, es necesario hacerlo bajo el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y el consenso de los miembros de la Asamblea General, con el fin de evitar que se actúe por cuestiones políticas.

Además, tendría que haber cierto acuerdo por parte del Estado para permitir la injerencia humanitaria, respetando su contexto. Es decir, cada conflicto tiene características únicas y, por lo tanto, cada caso tiene que ser analizado respetando el contexto. El hecho de tratar de cooperar con el Estado en crisis implica la creación de cierto consenso sobre la injerencia humanitaria para que no se entienda como una intervención como tal.

Ahora, si se decidiera intervenir, se debe tener en cuenta el respeto al derecho humanitario, así como la colaboración con organizaciones humanitarias que promuevan la asistencia humanitaria, en particular con el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Pero, lo más importante, es que hay que pensar en la posibilidad de evitar conflictos. Por lo tanto, es necesario encontrar soluciones que reduzcan el surgimiento de estos enfrentamientos, tomando en cuenta el contexto de cada Estado, pero también factores como la pobreza, el hambre, las enfermedades y las carencias de infraestructuras que, en general, sufren los países del continente africano.



* Relaciones Internacionales, ITAM (7º semestre).